México: la ruta de los dioses
(Campeche - Chiapas - Tabasco)

Fotos de Joan Biosca

 

"Entonces no había ni gente, ni animales, ni árboles, ni nada. Todo era un erial desolado y sin límites. Encima de las llanuras el espacio yacía inmóvil; en tanto que, sobre el caos, descansaba la inmensidad del mar. Nada estaba junto ni ocupado. Lo de abajo no tenía semejanza con lo de arriba. Ninguna cosa se veía de pie. Sólo se sentía la tranquilidad sorda de las aguas, las cuales parecía que se despeñaban en el abismo. En el silencio de las tinieblas vivían los dioses llamados: Tepeu, Gucumatz y Hurakán, cuyos nombres guardan los secretos de la creación, de la existencia y de la muerte, de la tierra y de los seres que la habitan."

Popol Vuh (libro sagrado maya)

 

 

"(...) Cuando los dioses llegaron al lugar donde estaban depositadas las tinieblas, hablaron entre sí, manifestaron sus sentimientos y se pusieron de acuerdo sobre lo que debían hacer.

Pensaron cómo harían brotar la luz, la cual recibiría el alimento de la eternidad. La luz se hizo entonces en el seno de lo increado. Contemplaron así la naturaleza original de la vida que está en la entraña de lo desconocido. Los dioses propicios vieron luego la existencia de los seres que iban a nacer; y ante esta certeza, dijeron:

Es bueno que se vacíe la tierra y se aparten las aguas de los lugares bajos, a fin de que éstos puedan ser labrados. En ellos la siembra será fecunda por el rocío del aire y por la humedad subterránea. Los árboles crecerán, se cubrirán de flores y darán fruto y esparcirán su semilla. De los frutos cosechados comerán los pobladores que han de venir. Tendrán de ese modo igual naturaleza que su comida. Nunca tendrán otra. Morirán el día que lleguen a tenerla distinta."

Popol Vuh (libro sagrado maya)

 

 

"A los incansables consumidores de goma de mascar en los Estados Unidos, cuya perseverante demanda ha hecho que los buscadores de árboles del chicle se internen cada vez más en las selvas, dando así ocasión a que a lo largo de los años se hayan ido descubriendo incontables ruinas mayas."

Victor W. von Hagen (dedicatoria en su libro “El mundo de los mayas”)

  

 

"Palenque es un vocablo español que significa "empalizada". El nombre maya de la ciudad no nos ha sido revelado por su multitud de glifos. Palenque es única por el hecho de que en ella tuvo su principio la cultura maya. La ciudad apenas si se percibe entre un verdadero mar de jungla que la rodea.

No se supo de la existencia de esta ciudad hasta 1773, cuando un indio informó de su existencia a un sacerdote, quien habiéndola visitado y asombrado por lo que vio, rindió un informe. Después fue visitada por un capitán de ingenieros españoles, quien causó grandes estragos en ella por las técnicas de artillería que empleó allí."

Victor W. von Hagen “El mundo de los mayas

  

“Que en Yucatán hay muchos edificios de gran hermosura que es la cosa más señalada que se ha descubierto en las Indias, todos de cantería muy bien labrada sin haber ningún género de metal en ella con que se pudiese labrar.

Que están estos edificios muy cerca unos de otros y son templos, y que la razón de haber tantos es por mudarse las poblaciones muchas veces; y en cada pueblo labraban un templo por el gran aparejo que hay de piedra y cal y cierta tierra blanca excelente para edificios. Que estos edificios no son hechos por otras naciones sino por indios, lo cual se vé por hombres de piedra desnudos y honestados de unos largos listones que llaman en su lengua ex y de otras divisas que los indios traen.

Que estando este religioso, autor de esta obra, en aquella tierra, se halló en un edificio que desbarataron, un cántaro grande con tres asas, pintado de unos fuegos plateador por de fuera, y dentro ceniza de cuerpo quedmado y algunos huesos de los brazos y piernas, muy gruesos a maravilla, y tres cuentas de piedra buenas de las que usaban los indios por moneda.”

 Fray Diego de Landa “Relación de las cosas de Yucatán

  

 

"Por supuesto, su nombre primitivo no fue el de mayas. Nadie sabe cómo se denominaban a sí mismos estos hombres, ni cual era la lengua que hablaban. Tampoco se conoce, por lo menos con alguna certidumbre, con qué nombres designaban a sus ciudades de piedra que ahora abrazan los árboles y las lianas, con la misma fuerza con que a Lacoonte ciñeron con sus anillos las serpientes. Los mayas son tan poco conocidos como lo fue el lado oculto de la luna, y eso a pesar de que su civilización ha estado sujeta a intensos estudios e investigaciones."

Victor W. von Hagen “El mundo de los mayas

 

"Los señores regían el pueblo concertando los litigios, ordenando y concertando las cosas de sus repúblicas, todo lo cual hacían por manos de los más principales, que eran muy obedecidos y estimados, especialmente de la gente rica a quienes visitaban; tenían palacio en sus casas donde concertaban las cosas y negocios, principalmente de noche; y si los señores salían del pueblo llevaban mucha compañía, lo mismo que cuando salían de sus casas.

Que los indios de Yucatán son gente bien dispuesta, altos recios y de muchas fuerzas y comúnmente todos estevados, porque en su niñez, cuando las madres los llevan de una parte a otra van horcajadas en los cuadriles. Tenían por gala ser bizcos, lo cual hacían por arte las madres colgándoles del pelo cuando niños, un pegotillo que les llegaba al medio de las cejas; y como les andaba allí jugando, ellos alzaban los ojos y venían a quedar bizcos. Y que tenían las cabezas y frenes llanas, hecho también por su madres, por industria, desde niños, que traían las orejas horadadas para zarcillos y muy harpadas de los sacrificios.”

Fray Diego de Landa “Relación de las cosas de Yucatán

 

 

Fray Diego de Landa, que llegó a obispo de Mérida y fue a la vez cruel azote y estudioso del mundo maya, describió así el dinero utilizado por los mayas:

" El cacao es el oro de este país y sirve como dinero en el mercado. Los árboles de cacao crecen en la periferia del país maya, porque requieren de abundantes lluvias y del espeso limo que crece en la jungla… Los granos del cacao son del tamaño y forma de una almendra y cuando se secan al sol se ponen oscuros, del color del chocolate, y la cáscara se seca apergaminándose... Estos son los granos que se emplean como dinero. Un conejo vale 10 granos de cacao, una calabaza 4, un esclavo 100  (que es la cantidad necesaria para preparar 25 tazas de chocolate) y así todo lo demás. Las mujeres públicas mayas, que siempre rondan por los mercados, dan sus cuerpos por un precio… quien las quisiera para satisfacer su lascivia, puede conseguirlas pagando 8 o 10 granos de cacao (…)."

 

 

“Que los oficios de los indios eran olleros y carpinteros, los cuales, por hacer ídolos de barro y madera, con muchos ayunos y observancias, ganaban mucho. Había también cirujanos o, por mejor decir, hechiceros, los cuales curaban con hierbas y muchas supersticiones; y así de todos los demás oficios. El oficio a que más inclinados estaban es el de mercaderes llevando sal, y ropa y esclavos a tierra Ulúa y Tabasco, trocándolo todo por cacao y cuentas de piedra que eran su moneda, (…)”

“Que los indios tienen la buena costumbre de ayudarse unos a otros en todos sus trabajos. En tiempo de sus sementereas, los que no tienen gente suya para hacerlas, juntánse de veinte en veinte o más o  menos, y hacen todos juntos por su medida y tasa la labor de todos y no la dejan hasta cumplir con todos. Las tierras, por ahora, son de común y así el que primero las ocupa las posee. Siembran en muchas partes, por si una faltare supla la otra.”

“Que hacían sacrificios con su propia sangre cortándose unas veces la orejas a la redonda, por pedazos, y así las dejaban por señal. Otras veces se agujeraban las mejillas, otras el labio de abajo; otras se sajaban partes de sus cuerpos; otras se agujeraban las lenguas, al soslayo, por los lados, y pasaban por los agujeros una pajas con grandísimo dolor; otras, se harpaban lo superfluo del miembro vergonzoso dejándolo como las orejas, con lo cual se engañó el historiador general de las Indias cuando dijo que se circuncidaban.”

Fray Diego de Landa “Relación de las cosas de Yucatán

 

 

"En el año de mil e quinientos y diez y siete se descubrió la Nueva España, y en el descubrimiento se hicieron grandes escándalos en los indios y algunas muertes por los que la descubrieron. En el año de mil e quinientos e diez y ocho la fueron a robar e a matar los que se llaman cristianos, aunque ellos dicen que van a poblar. Y desde este año de mil e quinientos y cuarenta e dos, ha rebosado y llegado a su colmo toda la iniquidad, toda la injusticia, toda la violencia y tiranía que los cristianos han  hecho en las indias, porque del todo han perdido todo temor a Dios y al rey e se han olvidado de sí mesmos. Porque son tantos y tales los estragos e crueldades, matanzas e destruiciones, despoblaciones, robos, violencias e tiranías, y en tantos y tales reinos de la gran tierra firme, que todas las cosas que hemos dicho no son nada en comparación de las que hicieron pero aunque las dijéramos todas, que son infinitas las que dejamos de decir, no son comparables ni en número ni en gravedad a las que desde el dicho año de mil e quinientos y cuarenta y dos, e hoy, en este día de septiembre, se hacen e cometen las más graves e abominables. Porque sea verdad la regla que arriba pusimos, que siempre desde el principio han ido cresciendo en mayores desafueros y obras infernales."

Fray Bartolomé de las Casas "Brevísima relación de la destrucción de las Indias"

 

 

"Los mayas fueron tragados por las aguas embravecidas de la conquista. Conocían la esclavitud, pues era parte de su propio sistema social, pero sus nuevos amos la perfeccionaron. Quinientos mil hombres libres fueron vendidos como peones; los antiguos centros mayas fueron destruidos y los caciques que no se sometieron, muertos. Los sacerdotes fueron desparecidos y sus libros quemados. Sus conocimientos y cultura terminaron junto con ellos (...) El pueblo maya había durado, como entidad cultural, 3.700 años".

Victor W. Von Hagen "El mundo de los mayas"

 

"-Nosotros somos los vengadores de la muerte. Nuestra estirpe no se extinguirá mientras haya luz en el lucero de la mañana".

Popol Vuh (libro sagrado maya)

 

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